El hielo en el arte

El hielo en el arte

Frederic Edwin Church

A lo largo de la historia, la representación del hielo en el arte es algo que vemos recurrentemente. A diferencia con el caso de la nieve, su simbología parece girar siempre entorno a unos conceptos muy concretos.

En este post, analizaremos el hielo como concepto artístico, es decir, buscaremos cuál es la simbología del hielo a lo largo de la historia del arte. Hablaremos del hielo principalmente como elemento representado, pero no por ello vamos a dejar de nombrar al hielo como soporte o material artístico, tan presente en el arte contemporáneo.

El simbolismo

El hielo, como cualquier otro elemento en el arte, no siempre tiene el mismo significado en su representación, pero sí que tiene unos pocos conceptos entorno a los que (habitualmente) gira.

De manera casi obvia, el hielo en gran escala nos transmite la idea de soledad y frío. Es una de las formas de la naturaleza más hostiles para el ser humano, y por esa misma razón se tiene a utilizar para destacar la inmensidad y fortaleza de la naturaleza frente a la pequeñez y debilidad del ser humano.

De esta manera, caemos en automáticamente en la categoría estética de lo sublime. Entre otras cosas, esta se reconoce por yuxtaponer la naturaleza como masivo e inabarcable, frente al ser humano como observador insignificante. Por esta razón, en muchas ocasiones encontraremos al hielo como protagonista de esta estética.

Cuadro representado icebergs

Sin embargo, conforme avanzamos en la historia, nos encontramos con que el hielo cambia radicalmente su presencia en el arte. Con la entrada de las vanguardias, el s XX y, sobre todo, la preocupación por el cambio climático, el hielo deja de ser representado para pasar a representar, deja de ser imagen para ser utilizado como material o soporte.

En este nuevo formato, el hielo cambia totalmente su significado. Su presencia fugaz hace que se vuelva un material muy utilizado para performance e instalaciones, es decir, en el mundo del arte efímero. Además, es muy fácil ver su potencial simbólico en un tema tan actual como es el cambio climático, ya que precisamente la desaparición del hielo es uno de los protagonistas de sus consecuencias.

Néle Azevedo

Referentes

Son innumerables las obras de arte que podemos encontrar donde la representación del hielo nos habla de estos conceptos, pero vamos a intentar hacer una pequeña lista que los ejemplifiquen bien.

El hielo en lo sublime

Si hablamos de representación del hielo como sublime, sin duda el primer referente que debemos nombrar es El mar de hielo de Friedrich. En él, vemos cómo un mar de hielo engulle sin piedad a un barco que, para nosotros, sería de gran envergadura.

El mar de hielo - Friedich
El mar de hielo – Caspar David Friedich

Nieve y hielo

Por otro lado, podemos encontrarnos también con nieve que, aún no siendo estrictamente hielo, tiene un simbolismo parecido. En el caso de Los cazadores en la nieve de Pieter Brueghel, el paisaje nevado nos transmite la misma sensación de frío, soledad y esterilidad que nos inspira el hielo.

En este cuadro, vemos a un grupo de cazadores cabizbajos y abatidos, tras no haber cazado suficiente, volviendo a sus hogares con las manos casi vacías. Además, cuando nos fijamos en el paisaje del fondo, vemos de nuevo un recuerdo de esta estética de lo sublime, contrastando las puntiagudas montañas heladas con las pequeñas personas que pueblan el valle.

Cazadores en la nieve - Pieter Brueghel
Cazadores en la nieve – Pieter Brueghel

El hielo como testigo

Dado que la fotografía solo existió a partir del s XIX, las pinturas donde aparecen extensos paisajes helados se han convertido en una de las principales fuentes de documentación que constatan la desaparición del hielo causada por el calentamiento global.

Ese es el caso de esta pintura de Frederic Edwin Church, titulada Los icebergs, donde vemos un grandioso iceberg en medio del océano Ártico.

Pintura Los icebergs, por Frederic Edwin Church
Los icebergs – Frederic Edwin Church

Hielo quebrado

Pero no toda representación del hielo hablará siempre sobre la hostilidad de la naturaleza, lo sublime, o el cambio climático. Una de las mejores excepciones a estas norma es sin duda Hielo quebrado de Maruyama Okio.

Hielo quebrado – Maruyama Okio

Aunque pueda sorprender, esta obra fue creada a mediados del s XVIII, mucho antes de que el arte abstracto o las vanguardias hicieran su aparición en escena.

El contexto que rodea a Okio en esos tiempos es de mezcla cultural. Gracias al comercio marítimo, Oriente y Occidente habían estrechado lazos y sus culturas bebían la una de la otra.

Esta obra de Maruyama Okio refleja exactamente eso, el conjunto cultural oriental – occidental.

Mientras que el soporte y la técnica es totalmente oriental, la escena representada, gracias a su tridimensionalidad, es directamente occidental. Sin embargo, el concepto de imperfección e inestabilidad expresado está muy ligado a las creencias budistas y al arte europeo al mismo tiempo.

Es así como este artista japonés, con un elemento tan simple como el hielo, consigue representar la unión de culturas, reflejando sus diferencias y sus similitudes en una sola imagen.

Hielo abandonado

No podemos hablar de hielo sin acordarnos de la famosa escena del clásico Doctor Zhivago. En ella los protagonistas se encuentran en una casa completamente congelada, creando una atmósfera de alguna manera mágica y celestial.

Lo que el hielo quiere contarnos aquí es el abandono, desolación y nostalgia. Igual que otras casas abandonadas se llenan de polvo y telarañas, esta, por el clima en el que se encuentra, se ha cubierto de hielo.

Escena Doctor Zhivago

Hielo fugaz

Como ya hemos comentado, a medida que nos adentramos en el s XX, el hielo deja de estar en la imagen para «ser» la imagen.

Gracias a sus cualidades como materia caduca, el hielo ha sido un material y soporte muy utilizado performance, instalaciones y experiencias. Las temáticas en estas prácticas artísticas suele ser el cambio climático, la ecología, o simplemente el paso del tiempo.

Francis Alys

¿Y ahora qué?

Con todo esto, podemos afirmar que ya conocemos un poquito más la relación que tiene el hielo con el arte. Sabemos que lo podemos utilizar como materia en sí, o simplemente representarlo, y qué inspirará el espectador con su presencia. Podemos empezar a adivinar, incluso, cuál podría ser la gama cromática que mejor nos recuerde a él.

Si quisiéramos elaborar un proyecto creativo utilizando esta materia como concepto central, estos referentes y simbolismos nos podrían dar los cimientos para empezar a trabajar.